No a la escultura de mujer arrodillada representando a Mariana Pineda en la Plaza Santa Adela de Huéscar

domingo, 13 de enero de 2013

Han perdido el hilo de la lana



Cuando marché de vacaciones en el foro radio Pikaza se hablaba de artesanía. A la vuelta, aunque no he tenido tiempo de leer todo, se seguía hablando de artesanía. Mucho detractor, que si la artesanía no funciona, que si no hay artesanía en la comarca, que si seria un proceso muy costoso en inversión pública, que si los proyectos de Dahira tenían por objetivo la consecución de subvenciones. También he visto datos y comentarios objetivos que desde mi perspectiva de artesana agradezco sin ninguna duda.

No se quien o quienes tuvieron un interés repentino por desempolvar el tema de la artesanía comarcal, pero en cualquier caso, es un tema que, obviamente, me interesa. He de confesar que mi fracaso personal más estrepitoso es el de no haber conseguido, viviendo en una zona productora de lana, que se aproveche ésta, creando una cadena de áreas artesanas y el empleo que hubiere generado. También reconozco que, desde la asociación, no hice hincapié en la lana, puesto que había otras artesanías a las que apoyar y no consideré oportuno darme un trato de favor a mi misma, o lo que pudiera parecer un trato de favor.

Sin embargo, la lana, junto con el esparto, es la materia prima comarcal que mejor se puede aprovechar, y tan económica o mas que el esparto. Llegaron a decirme que no solo seria gratis, si no que los ganaderos pagarían porque alguien la retirara de su vista y de sus fincas después de las esquilas.

La intervención artesanal con la lana es muy amplia, por lo que la cadena de empleos habría sido también muy amplia. Lavar, cardar, hilar, teñir, madejar, comercializar, tejer. Este apartado, el de la tejedura, también es amplio: prendas de vestir, complementos, alfombras, y tapices. Y la formación. Por aquellos años, hace cinco o seis, yo sabia que no me quedaba mucho tiempo de seguir tejiendo tapices, las enfermedades degenerativas no perdonan el transcurso del tiempo. Por eso, uno de mis sueños personales, era dejar  a personas formadas en la técnica de la tejeduría de tapices sobre telar vertical sin lizos en esta comarca.

Las artesanías basadas en la lana habrían supuesto, más que otras artesanías, un aprovechamiento sostenible integral, ya que en el proceso no tiene que intervenir ninguna materia química, por lo que no produce ningún tipo de contaminación, ni ninguna herramienta que no pueda fabricarse artesanalmente en la comarca con materias también endógenas, y a su vez genera un producto muy apreciado en jabonería, que hubiera podido aplicarse directamente en la comarca, desarrollando al mismo tiempo otros productos artesanos.

Pero aún hay mas: todas estas posibles artesanías basadas en la lana habrían sido un complemento perfecto para el Centro de Interpretación de la Oveja Segureña, aportándole mas vida y sentido del que proyectaron: un amplio espacio vacío con unos cuantos paneles y pantallas y pare usted de contar la dinamización del centro. Aunque, en honor a la verdad, parece que aparte de paneles sosos –no quiero pensar el contenido y dinamización de las pantallas si se parecen a las del Centro de Interpretación Megalítica de Gorafe-, ahora quieren dotarlo de un espacio investigador y/o restaurador con la carne como base, o eso es lo que yo he entendido por lo leído en la prensa. En cualquier caso, todo habría sumado.

En cuanto al coste económico de una actuación sostenible de este tipo, habría sido muy inferior, sin lugar a dudad, al costo de rehabilitación del edificio que albergará al Centro de Interpretación del Cordero Segureño, que ya va por dos talleres de empleo mas unos novecientos mil euros aportados por Europa con la intermediación de Diputación, y lo que te rondare morena, porque acaban de finalizar la segunda fase de las obras, y queda una tercera y quizás una cuarta. Y de momento, va por empleo sostenible cero (estable y permanente, que dijo el alcalde de Huéscar para definir empleo sostenible) y posiblemente, continúe siendo cero por mucho tiempo. Cero o escaso, pagado con dinero público y dependiente exclusivamente de éste.

Claro que esa actuación global habría significado un espacio informativo, cultural, gastronómico, y artesanal, de calidad, con la dosis de singularidad justa capaz de satisfacer a las personas visitantes, contribuyendo al desarrollo económico local. Algo que a nuestros queridos políticos comarcales no les gusta un pelo. Si hacen algo que sea tarde, caro, y mal. Y por supuesto, que genere los mínimos empleos y tenga la mínima incidencia económica en la población y la comarca.

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